
Por: Carlos Fernando Villa Gómez – Director de la Revista Tiempo de Mercadeo
“Los hombres compran, las mujeres van de compras”, es la traducción del nombre que dieron al estudio realizado por la escuela Wharton y la empresa canadiense Verde Group, de Toronto, que para entender al cliente en esta época de navidad puede ser de ayuda. Jay H. Baker, quien dirigió el estudio, dijo que “los sexos tienen diferentes prioridades cuando de comprar algo se trata”.A las mujeres les gusta “pasear” sin mucha prisa, demorarse apreciando la oferta que se exhibe, ir a las áreas de calzado y de perfumes, antes de ir a buscar lo que están buscando. Los hombres, en cambio, se dirigen directamente hacia el área donde está lo que necesitan, dicen las conclusiones del estudio. Por eso, como bien comenta Paco Underhill al tratar los centros comerciales, la mayorÃa de los maridos acaba sentándose en una banca, bien sea observando el panorama o “recreando la vista”, como se dice, mientras la señora hace las compras en los almacenes.
Otras conclusiones interesantes son las que se relacionan con el interés demostrado por las damas acerca de interactuar con quienes asisten en la compra, o vendedores, mientras a los hombres les interesa más el conjunto de aspectos de servicio, llamados por muchos utilitarios, como son el parqueadero, la tardanza en las filas, el número de registradoras o cajeros, la cantidad de empleados para el servicio, etc.
Para las mujeres es indispensable que existan ayudas, tanto de tipo humano como impersonal, pues la experiencia de compra la componen muchos detalles que tienen que ver con el trato personal, mientras que para la mayorÃa de los hombres es más difÃcil preguntar, y piensan que si no hay material de información, parqueadero, o accesos fáciles, y no encuentran rápido lo que necesitan, es algo que determina en muy buena parte la llamada lealtad y/o la repetición de compra en un lugar.
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